¿Qué es una instruccion?
Una instrucción es una indicación que damos a un niño en este caso, para comunicarle de manera clara lo que esperamos que haga. Las instrucciones forman parte de la vida cotidiana y están presentes en diferentes momentos del día, por ejemplo, al prepararse para ir a la escuela, durante las comidas, al realizar tareas o al organizar sus pertenencias.
Sin embargo, dar una instrucción no significa solamente decirle al niño qué hacer. La manera en que la expresamos puede influir en qué tan fácil sea para él comprenderla y responder. Una instrucción clara, específica y adecuada para su edad le permite entender mejor qué se espera de él.
¿Por qué a veces las instrucciones no funcionan como esperamos?
Antes de dar una instrucción, hay ciertos puntos que debemos tener presentes y ser conscientes de cada uno de ellos, nos ayudará a entender porque a veces nofuncionan nuestras instrucciones. Muchas veces damos una instrucción esperando que el niño responda inmediatamente, pero no nos detenemos a observar otros factores que también pueden influir en su respuesta.
A continuación, vamos a ir viendo algunos de estos puntos y por qué es importante tomarlos en cuenta al momento de dar una instrucción.
Observa el ambiente.
Antes de dar una instrucción, observa por un momento qué está pasando alrededor y qué está haciendo el niño. ¿Hay mucho ruido? ¿Está la televisión encendida? ¿Hay otras personas hablando? ¿Hay muchas distracciones? ¿El niño está haciendo algo que le gusta? ¿Está jugando con uno de sus juguetes preferidos? ¿Está hablando o interactuando con otra persona?
Todos estos son pequeños detalles que debemos tener presentes. A veces damos una instrucción esperando que el niño deje inmediatamente lo que está haciendo y nos preste atención, sin detenernos a observar qué estaba ocurriendo justo antes. Conocer el ambiente y lo que el niño está haciendo en ese momento puede ayudarnos a elegir mejor cuándo y cómo dar la instrucción.
Observa qué está haciendo el niño.
También debemos mirar qué está haciendo en ese momento. Quizás está jugando, viendo su programa favorito o muy concentrado en una actividad que disfruta. No es lo mismo decirle “pon los zapatos en su lugar” que pedirle que deje inmediatamente algo que le gusta para comenzar una actividad diferente.
A veces tendremos la oportunidad de manejar a nuestro favor el ambiente otras veces no. Por ejemplo, sabemos que el niño pronto estara cenando, no sería bueno que viera en la nevera unas paletas de helado hasta despues de la cena. Este antecedente lo podemos manipular pues con solo tapar su vision o no mostrarlo tendremos suficiente, pero a veces se nos escapa de las manos tener el control y debemos recurrir a la flexibilidad como nuestra aliada.
Busca su atención.
Muchas veces damos una instrucción mientras estamos haciendo otra cosa o desde lejos, sin saber si realmente tenemos la atención del niño. Luego, cuando no responde, comenzamos a repetirla una y otra vez, pensando que quizás no nos escuchó.
Antes de dar una instrucción, podemos acercarnos, llamar su atención y asegurarnos de que está disponible para escuchar lo que queremos decirle. No se trata solamente de que el niño pueda escuchar nuestra voz, sino de asegurarnos de que tenemos su atención antes de decirle lo que esperamos que haga.
Evita repetir lo mismo muchas veces.
Cuando no obtenemos una respuesta inmediata, podemos pensar que el niño no nos escuchó: “Recoge los juguetes… recoge los juguetes… dije que recojas los juguetes.” Pero repetir la misma instrucción una y otra vez no necesariamente hará que funcione mejor. Antes de repetirla, podemos preguntarnos: ¿Tenía su atención cuando se la di? ¿Fue clara? ¿Le di tiempo para responder?
Dale tiempo para procesar y responder.
No todos los niños responden inmediatamente después de escuchar una instrucción. Después de decirle lo que esperamos que haga, debemos darle un tiempo razonable para procesarlo y comenzar a responder. Si repetimos la instrucción inmediatamente, la cambiamos o comenzamos a añadir más cosas, podemos terminar haciendo el mensaje más difícil de entender. Dar la instrucción, esperar y observar también es importante.
Avísale cuando se aproxima un cambio.
Hay instrucciones que requieren dejar una actividad para comenzar otra. Por ejemplo, dejar de jugar para bañarse, apagar la tableta para cenar o guardar los juguetes para prepararse para dormir. Si el cambio llega de repente, puede ser más difícil. Podemos anticiparlo con algo tan sencillo como una frase. De esta manera, el niño tiene la oportunidad de prepararse para lo que viene después.
Cuando damos una instrucción, estamos buscando lograr algo, pero es importante ser conscientes de que ese momento también puede convertirse en una oportunidad para ayudar al niño a desarrollar una habilidad. En este caso, estamos trabajando en la habilidad de seguir instrucciones.
Por eso, antes de hablar o simplemente decirle al niño lo que queremos que haga, podemos realizar un pequeño pero necesario ejercicio: descrito a continuacion.
Hacerlo de manera consciente puede ayudarnos a utilizar nuestras palabras con mayor intención y, al mismo tiempo, darle al niño una oportunidad más clara de comprender lo que esperamos de él, responder y poco a poco fortalecer esta habilidad.
A continuación, hemos preparado 5 sencillos pasos que podemos tener presentes antes, durante y después de dar una instrucción, y que podemos comenzar a incorporar en situaciones cotidianas con nuestros niños.
1. Captar la atención del niño y avisar de antemano qué va a suceder.
Por ejemplo, el niño está viendo en la televisión su serie animada favorita y usted sabe que necesita comenzar la tarea de la escuela. ¿Qué haremos?
Primero, llamaremos al niño por su nombre.
En este ejemplo ,usaremos el nombre Juan....“Juan, en 10 minutos vamos a realizar la tarea de la escuela. Voy a poner un temporizador para esto. Cuando escuches el timer, es hora de sentarse en la mesa. ¿Escuchaste, Juan?”
Juan debería responder: “Ok.”
De esta manera, estamos avisando con anticipación lo que va a suceder y no estamos esperando hasta el último momento para darle la instrucción. ¿Qué sucede si suena el temporizador y el niño independientemente no se sienta en la mesa? Bueno, le ayudamos amablemente y en silencio, apagando su tv y repitiendo la instruccion, si el niño expresa que quiere ver tv como suele suceder, se le dice: primero tarea despues tv. Tenga en cuenta que la hora de ayudar al niño a que siga una instruccion la mejor manera de hacerlo es en calma, con voz firme en modo neutral sin mostrar en su rostro, enojo, frustración,enfado o cualquier sentimiento negativo.
2. Llamar la atención del niño.
¿Cómo podemos hacer esto? Simplemente podemos llamar al niño por su nombre hasta asegurarnos de que tenemos su atención.
¿Qué pasa si mi hijo no hace contacto visual simplemente al decir su nombre? En ese caso, podemos acercarnos un poco más, ponernos al nivel del niño,haciendo contacto visual,( * nota * en algunos casos el niño sencillamente no va a querer escuchar porque sabe que le esta dando una instruccion que NO quiere seguir) en este caso debemos sujetar de los brazos amablemente para asegurarnos que el niño no escape de nosotros y escuche lo que queremos decir, bajar a su nivel visual,una vez tengamos la atencion visual del niño entonces decimos la instruccion .Lo importante es asegurarnos primero de tener su atención y después dar la instrucción.
3. Dar la instrucción de manera clara, sencilla y corta.
La instrucción debe darse de acuerdo con la edad y el nivel de comprensión del niño. Debemos tratar de utilizar palabras claras y evitar hacer la instrucción demasiado larga.También podemos validar que el niño haya captado lo que acabamos de decir:“¿Entendiste?” “¿Me escuchaste?”Una vez que sabemos que el niño recibió la instrucción, esperamos su respuesta.
4. Darle tiempo para realizar la instrucción.
Después de dar la instrucción, debemos darle aproximadamente 5–10 segundos para que pueda procesar la instruccion dada y comenzar a realizar la acción. Durante este tiempo, tratemos de no repetir inmediatamente la misma instrucción, una y otra vez. Démosle primero la oportunidad de responder a lo que acabamos de pedirle. Solo observe en silencio.
5. Finalmente, reforzar la acción del niño.
¡Ojo con este último paso! Quizas sea el más importante, Una vez que el niño haga el intento de realizar la acción antes instruida, aunque no lo haga perfecto, aunque solo lo haga un momento, debemos reconocer ese esfuerzo!!! En automatico sin dejar pasar ni un segundo. Si queremos que una conducta aumente, debemos reforzar la conducta que queremos aumentar. En este caso, queremos fortalecer seguir instrucciones.
Podemos hacerlo con mucha alegría y entusiasmo:
“¡Buen trabajo, mi hijo!”
“¡Qué bien lo hiciste!”
“¡Choca esos cinco!”
“¡Me encanta cuando sigues mis instrucciones!”
Recuerda que no siempre tenemos que esperar a que todo salga perfecto para reconocer el esfuerzo. Cada oportunidad en la que el niño INTENTA seguir una instrucción o se aproxime a hacerlo puede ayudarnos a continuar desarrollando esta habilidad si la reforzamos adecuadamente!
He preparado una guía práctica imprimible que puedes tener a mano y utilizar como recordatorio cada dia. Espero le resulte util.
Saludos y bendiciones!
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