Existen diferentes estrategias que pueden ayudar a reducir una conducta problemática y, al mismo tiempo, enseñar una manera más adecuada de responder. Algunas pueden incluir establecer rutinas claras, anticipar cambios, ofrecer opciones entre otras.
Sin embargo, antes de elegir una estrategia es importante recordar algo que ya hemos aprendido: primero debemos observar y tratar de comprender la conducta. Una estrategia que funciona en una situación puede no ser adecuada para otra.
Por ejemplo, si un niño grita cuando necesita ayuda, podemos enseñarle poco a poco a pedir ayuda con palabras, gestos o una forma de comunicación apropiada, reconociendo y reforzando sus intentos de hacerlo.
Preguntese: ¿Qué quiero que mi hijo aprenda a hacer en lugar de esta malaadaptativa conducta?
El objetivo no es solamente conseguir que una conducta desaparezca, sino también ayudar al niño a desarrollar una alternativa más apropiada que pueda utilizar en esa situación. El padre o tutor es el maximo responsable de ofrecerle al niño las herramientas adecuadas para su desarrollo. El padre o
Cuando queremos reducir una conducta maladaptativa, no basta con decirle al niño lo que no debe hacer. También es importante enseñarle qué puede hacer en su lugar. Una conducta alternativa le ofrece una manera más apropiada de expresar lo que necesita, quiere o siente.
Por ejemplo, si un niño grita cuando quiere un juguete, en lugar de solamente decirle “no grites”, podemos enseñarle a pedir el juguete de manera apropiada, utilizando palabras, gestos u otra forma de comunicación.
Preguntese:¿Qué quiero que mi hijo haga en lugar de esta maladaptativa conducta?
Enseñar una alternativa ayuda al niño a desarrollar nuevas habilidades y, con práctica, paciencia y consistencia,y mucho amor, puede aprender otras maneras de responder ante la misma situación.
Los padres, tutores y demás familiares tienen un papel muy importante en el cambio de conducta, ya que forman parte del ambiente donde el niño aprende y desarrolla muchas de sus habilidades. La manera en que establecemos rutinas, damos instrucciones, respondemos ante una conducta y reconocemos los comportamientos apropiados puede influir en lo que el niño aprende con el tiempo.
Por eso, es importante que las personas que participan regularmente en el cuidado del niño conozcan las expectativas y procuren mantener respuestas claras y consistentes.Nasa hacemos si mama y papa siguen el ejercicio pero abuelita o maestro, no lo hace. Seamos realistas yconscientes todos las personas involucradas de una u otra manera Al desarrollo del niño deben seguir el mismo ejercicio.
Por ejemplo, si estamos enseñando a un niño a pedir las cosas de manera apropiada, es importante que padres, tutores y demás familiares intenten responder de forma consistente cuando el niño tenga la oportunidad de practicar esa nueva habilidad con ellos.
El cambio no depende únicamente del niño. Un ambiente familiar organizado, predecible, consciente y consistente puede favorecer el aprendizaje y fortalecimiento de nuevas conductas y habilidades.
No existe un tiempo exacto para observar cambios en una conducta. Cada niño, cada conducta y cada situación son diferentes. Algunos cambios pueden comenzar a observarse rápidamente, mientras que otros pueden requerir más tiempo, práctica y apoyo.
La consistencia, la frecuencia con la que se practica una nueva habilidad y la manera en que las personas alrededor del niño responden pueden influir en el proceso.Por eso, como padres o tutores, es importante evitar esperar resultados inmediatos y aprender también a reconocer los pequeños avances.
El cambio es un proceso. La paciencia, la práctica y la consistencia son parte importante del camino.
Puede ser recomendable buscar apoyo profesional cuando una conducta ocurre con frecuencia, aumenta en intensidad, interfiere significativamente con la vida diaria, el aprendizaje o las relaciones, o representa un riesgo para el niño u otras personas.
También es importante buscar orientación cuando, como padres o tutores, sentimos que las estrategias que estamos utilizando no están funcionando o simplemente no sabemos cuál debería ser el próximo paso.
Dependiendo de la situación, el apoyo puede provenir de un pediatra, psicólogo, u otro profesional cualificado. Pedir orientación cuando la necesitamos también forma parte de tomar decisiones conscientes para apoyar a nuestros hijos.
Queridos padres:
No importa cómo lo estén haciendo,
aunque el dolor siga apareciendo
entre dudas, miedos y confusión,
ustedes siempre responden con el corazón.
Hay días duros, sin explicación,
y noches largas, sin solución.
Pero en cada paso, por más pequeño,
van triunfando con esfuerzo y empeño.
Lo que otros no logran entender,
ustedes lo celebran con solo ver
una mirada, un gesto, un intento…
porque para ustedes eso ya es un gran momento.
No son perfectos, no hace falta ser,
para amar y acompañar a ese ser.
Porque en este camino tan especial,
su amor es y seguirá siendo lo principal.
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