Significado de conducta: La conducta es la manera en que actuamos o respondemos ante diferentes situaciones de nuestra vida. Todo lo que hacemos tiene una razón y puede estar influenciado por lo que sucede a nuestro alrededor. Comprender la conducta nos ayuda a entender mejor por qué ocurren ciertas acciones y qué podemos hacer para promover cambios positivos.
¿Qué factores pueden influir en la conducta?
La conducta puede estar influenciada por diferentes factores, como el ambiente, las rutinas, los cambios, la comunicación, las experiencias previas y las situaciones que ocurren antes y después de ella.
Como padres o tutores, es importante aprender a observar más allá de la conducta que vemos en ese momento. Prestar atención al contexto puede ayudarnos a identificar patrones y a comprender mejor qué pudo haber influido en lo ocurrido.Esta observación nos permite desarrollar una mirada más consciente y evitar enfocarnos únicamente en lo que hizo el niño.
Antes de intentar comprender o medir una conducta, podemos comenzar haciéndonos una pregunta sencilla pero importante: ¿Qué ocurrió justo antes de que esta conducta sucediera? Hacernos esta pregunta puede ser el primer paso para observar con mayor intención y comenzar a comprender el contexto que rodea la conducta.
Por ejemplo: Un niño comienza a llorar. En lugar de enfocarnos solamente en el llanto, observamos qué ocurrió justo antes: mamá le pidió que guardara su juguete para comenzar la rutina de dormir . A esto se le conoce o denomina antecedente.
El ambiente puede tener una gran influencia en la manera en que un niño responde ante diferentes situaciones. Y cuando hablamos de ambiente, no nos referimos solamente al lugar físico, sino también a las personas que están presentes, los ruidos, las actividades, los cambios de rutina, las demandas y todo aquello que ocurre a su alrededor.
Como padres o tutores, ser conscientes del ambiente nos ayuda a mirar la situación desde otra perspectiva. Antes de pensar únicamente en cambiar una conducta, podemos detenernos y observar si existe algo alrededor del niño que pudiera estar influyendo en su respuesta.
Podemos preguntarnos: ¿Hay algo en el ambiente que cambió o que pudiera estar influyendo en esta conducta?
Por ejemplo: un niño está haciendo su tarea tranquilamente, pero encienden la televisión cerca de él. Poco después, comienza a levantarse de la silla y deja de prestar atención a la tarea.
La conducta que estamos observando es la misma (levantarse de la mesa), pero ahora tenemos más información sobre el antecedente que está provocando que esta conducta ocurra.
Observar el ambiente no significa asumir inmediatamente que encontramos la causa; significa comenzar a prestar atención a factores que antes quizás no habíamos considerado.
Sí, la conducta puede cambiar con el tiempo. A medida que los niños crecen, aprenden nuevas habilidades, tienen nuevas experiencias y encuentran diferentes maneras de responder a las situaciones que enfrentan.
Como padres o tutores, es importante comprender que el cambio no siempre ocurre de inmediato. La práctica, la consistencia, la paciencia y la manera en que respondemos ante determinadas situaciones pueden formar parte de ese proceso.
Por eso, en lugar de pensar “siempre hace lo mismo”, podemos comenzar a preguntarnos: ¿Qué habilidad podría aprender o fortalecer para responder de una manera diferente?
Por ejemplo: un niño que suele gritar cuando necesita ayuda, puede, con práctica, paciencia y oprotunidad para responder aprender a pedir ayuda con palabras o de otra manera apropiada.
Ser conscientes de que una conducta puede cambiar nos permite enfocarnos no solamente en lo que queremos que el niño deje de hacer, sino también en qué queremos herramientas le proporcionaremos para que alcance dicho cambio.
Antes de intentar cambiar una conducta, es importante detenernos a observar y tratar de comprender qué está sucediendo. Una misma conducta puede ocurrir en situaciones diferentes y estar relacionada con necesidades o circunstancias distintas.
Como padres o tutores, muchas veces nuestra primera reacción puede ser intentar detener inmediatamente aquello que consideramos inapropiado. Sin embargo, observar primero, puede brindarnos información importante y ayudarnos a responder de una manera más consciente.
También es útil conocer que las conductas pueden cumplir diferentes funciones. De manera sencilla, una conducta puede estar relacionada con alguna de sus principles funciones:
-Obtener atención: buscar la atención o interacción de otra persona.
-Obtener algo: acceder a un objeto, actividad o situación deseada.
-Escapar o evitar: intentar alejarse, retrasar o evitar una actividad o situación.
-Estimulación sensorial: la propia conducta puede producir una sensación que la persona busca o disfruta.
Conocer estas funciones no significa que podamos determinar inmediatamente por qué ocurre una conducta. Nos ayuda a observar con mayor conciencia y comenzar a hacernos mejores preguntas, porque entendemos mejor el escenario.
Por ejemplo, si un niño llora cuando llega el momento de hacer la tarea, en lugar de asumir simplemente que “no quiere hacerla”, podemos preguntarnos: ¿la tarea le resulta difícil?, ¿está buscando ayuda o atención?, ¿el llanto suele hacer que la tarea se retrase o termine?
Por eso, antes de intentar cambiar una conducta, debmso encontrar que la esta provocando, podemos preguntarnos: ¿Qué está ocurriendo alrededor de esta conducta y qué podría estar obteniendo o evitando el niño con ella?
Comprender no significa permitir cualquier conducta. Significa observar antes de actuar, reunir información y responder de una manera más consciente.
Los padres y tutores tienen un papel muy importante, ya que son quienes comparten gran parte del día a día con sus hijos y pueden observar situaciones, cambios y patrones que quizás otras personas no llegan a ver. Recuerden esto mis queridos lectores, mamita y papito, nadie conoce a sus hijos mejor que ustedes.
Aprender a observar una conducta con mayor conciencia significa prestar atención no solamente a lo que hace el niño, sino también a lo que estaba ocurriendo antes, al ambiente, a cómo respondimos nosotros y a lo que sucedió después.
También es importante reconocer que nuestras propias respuestas pueden influir en lo que ocurre. Por eso, desarrollar una mayor conciencia como padres o tutores nos permite detenernos, observar y preguntarnos:¿Qué estoy viendo, qué puede estar influyendo y cómo estoy respondiendo ante esta situación?
Por ejemplo, si un niño llora para obtener un juguete y como respuesta se lo entregamos, es importante observar toda la situación y no solamente el llanto. Si esta situación se repite, el niño aprende que llorar es una manera efectiva de conseguir aquello que desea.
Reconocer este patrón es precisamente parte de comenzar a comprender la conducta. Más adelante aprenderemos cómo podemos enseñar y fomentar formas más apropiadas de comunicar lo que se quiere decir o necesita adquirir.
No se trata de culparnos ni de buscar respuestas perfectas. Se trata de aprender a observar con mayor intención, reconocer patrones y comprender que nuestras respuestas también forman parte del entorno de nuestros hijos.
Mientras más conscientes seamos de lo que ocurre, más preparados podremos estar para tomar decisiones, buscar orientación cuando sea necesario y apoyar a nuestros hijos de una manera más intencional y consistente.
Comprender la conducta es solamente el comienzo. Ahora que sabemos que existen diferentes factores que pueden influir en ella, podemos empezar a observar las situaciones cotidianas con mayor intención. Como padres o tutores, no necesitamos tener todas las respuestas de inmediato. Podemos comenzar por algo sencillo: observar, identificar patrones y registrar aquellas situaciones que se repiten.
Puedes practicar con el siguiente ejercicio, yo lo he llamado ejercicio 123, Pregúntate: ¿Qué ocurrió antes?, ¿qué hizo mi hijo?, ¿cómo respondí yo y qué ocurrió después? Incluso si te parece necesario puedes llevar un agenda registrando y practicando este sencillo ejercicio diario.
Estas pequeñas observaciones pueden ayudarnos a tener una visión más clara de lo que está sucediendo y a reconocer cuándo necesitamos realizar cambios, aprender nuevas herramientas o buscar orientación adicional.
El objetivo no es convertirnos en especialistas de la conducta, sino en padres y tutores más conscientes de lo que observamos y de cómo respondemos.Comprender nos permite observar diferente; observar diferente nos ayuda a tomar decisiones con mayor intención.
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Queridos padres:
El progreso de sus hijos no vive solamente en una terapia, en una sesión o en las manos de un especialista. También vive en casa, en los pequeños momentos de cada día y, sobre todo, en ustedes.
Los profesionales pueden orientar, enseñar estrategias y ofrecer apoyo, pero son ustedes quienes están presentes en muchos de los momentos que realmente importan: cuando aparece una conducta difícil, cuando hay que mantener un límite o cuando toca enseñar otra manera de pedir, esperar, expresar o responder.
No necesitan convertirse en especialistas. Necesitan aprender, involucrarse y confiar en que también son una parte fundamental del proceso. Y pueden estar absolutamente seguros de que serán capaces de hacerlo muy bien, porque hay algo que ninguna estrategia puede reemplazar: ustedes los acompañan desde el amor.
Con orientación, constancia y disposición para aprender, ese amor puede convertirse también en una poderosa herramienta para enseñar, apoyar y ayudarles a crecer.
Cuando la familia y los profesionales trabajan juntos, siguiendo una misma dirección, el niño recibe un mensaje más claro. Lo que se enseña en una sesión puede continuar en casa, en la escuela y en su vida cotidiana. Cuando cada persona responde de una manera diferente, el camino puede volverse confuso y algunos avances pueden ser más difíciles de alcanzar.
Por eso, estar presentes, preguntar, aprender y aplicar las orientaciones recibidas también es una forma de ayudar a crecer. El especialista puede acompañar el camino, pero la familia forma parte de cada paso.Cuando todos trabajan en la misma dirección, cada pequeño avance tiene más oportunidades de convertirse en un aprendizaje para la vida.
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