Reflexion para padres
🌱 Para comenzar y entender mejor esta cuestión
He querido personalizar algunas de las preguntas que veremos más adelante utilizando ejemplos de nuestra propia vida diaria. Entender primero cómo funcionan los motivadores en nosotros mismos puede ayudarnos a ponernos en el lugar de nuestros hijos y comprender mejor qué los motiva, cómo utilizar esos motivadores y cuándo pueden ser de mayor ayuda.
A veces esperamos ciertas respuestas de nuestros hijos sin detenernos a pensar: ¿qué me motivaría a mí si estuviera en su lugar? Mirarlo desde nuestra propia experiencia puede ayudarnos a comprenderlos y guiarlos mejor. 🌱
Antes de hablar de nuestros hijos, pensemos por un momento en nuestra propia vida: Respondamos una pregunta simplemente sencilla:
¿Por qué va a trabajar todos los días?
Probablemente existen diferentes razones: recibir un salario, alcanzar una meta, ayudar a tu familia, sentirse realizado o simplemente cumplir con una responsabilidad. Sea cual sea la razón, hay algo que te impulsa a levantarte y hacerlo, incluso en los días en que no tienes muchas ganas o esté incluso enfermo.
Con nuestros hijos ocurre algo parecido. Ellos también necesitan encontrar razones que hagan que ciertas acciones valgan la pena.
¿Todos nos sentimos motivados por lo mismo?
No. Quizás una persona trabaja principalmente por el salario, mientras otra valora mucho la satisfacción que encuentra en su profesión. De la misma manera, lo que motiva a un niño puede no tener ningún efecto en otro.
¿Un motivador tiene que ser algo material?
No. ¿Trabajarías únicamente por recibir un objeto al final del día? Probablemente no. El dinero puede ser importante, pero también pueden motivarnos el reconocimiento,ayudar a otros, alcanzar una meta, tener más independencia o sentirnos orgullosos de lo que hacemos. Para nuestros hijos también existen muchas formas de motivación que no son materiales.
¿Qué pasa cuando algo deja de motivarnos?
Imagina un trabajo que al principio te hacía mucha ilusión, pero con el tiempo las condiciones cambian y ya no te produce la misma satisfacción. Tu motivación también puede cambiar. Los intereses de nuestros hijos cambian, por eso debemos observarlos y conocerlos.
¿Tengo que utilizar un motivador para siempre?
Piensa en cuando estás aprendiendo algo nuevo en el trabajo. Al principio quizás necesitas más orientación, reconocimiento o apoyo. Con la práctica, aquello se vuelve parte de tu rutina y ya no necesitas el mismo nivel de apoyo. Con los niños también podemos ir haciendo cambios a medida que desarrollan nuevas habilidades y hábitos.
¿Cuál es la diferencia entre motivar y sobornar?
Ir a trabajar porque sabes que recibirás tu salario no significa que te están sobornando. Existe un acuerdo claro: realizas una responsabilidad y obtienes algo que tiene valor para ti. En casa podemos crear expectativas claras para nuestros hijos sin convertir cada situación en una negociación.
Como padres, nuestra responsabilidad no se limita a resolver las situaciones de nuestros hijos hoy día. También estamos preparando a nuestros hijos para el futuro. Algún día crecerán, tomarán sus propias decisiones y tendrán que integrarse y formar parte de una sociedad donde existirán responsabilidades, límites, compromisos y metas.
Por eso, cuando les enseñamos a esforzarse para alcanzar algo, esperar su turno , colaborar con un equipo, cumplir pequeñas responsabilidades y reconocer el valor de sus propios logros, estamos trabajando en habilidades que podrán acompañarlos mucho más allá de la infancia.
Los motivadores pueden ser una herramienta durante ese camino, pero el objetivo no es que nuestros hijos necesiten siempre recibir algo para actuar. Poco a poco buscamos que también descubran otras razones para hacerlo: la satisfacción de alcanzar una meta, sentirse capaces, cumplir con una responsabilidad, ayudar a otros o simplemente saber que hicieron lo correcto.
Al final, no estamos criando niños solamente para el presente; estamos acompañando a futuros adultos que algún día tendrán que caminar por sí mismos.
🌱 Nota: Si este contenido le parece útil, no dude en compartirlo con otros padres, familiares o personas que puedan beneficiarse de esta información. Al compartir, usted también está poniendo su granito de arena para que más familias puedan encontrar orientación, apoyo y recursos que les ayuden en su día a día.
🩵 Gracias por su apoyo y colaboración.
Llamamos motivadores a aquellas cosas que, ya sean materiales, sociales, emocionales o físicas, nos impulsan a realizar una acción porque hay algo que queremos obtener, disfrutar o alcanzar.
Pensemos en nosotros mismos: ¿Por qué vamos a trabajar?
Trabajamos porque sabemos que a cambio recibiremos un salario que nos permitirá cubrir muchas de nuestras necesidades. Ese salario se convierte en una de las razones que nos motiva a levantarnos, cumplir con nuestras responsabilidades y continuar trabajando, incluso en días en los que quizás preferiríamos quedarnos en casa.
Con nuestros hijos sucede algo parecido. Ellos también tienen cosas que los motivan a actuar, participar, aprender o esforzarse. Por eso, descubrir qué los motiva puede convertirse en una gran herramienta para nosotros como padres a la hora de enseñarles, guiarlos y ayudarlos a desarrollar nuevas habilidades
Una de las mejores maneras de descubrirlo es observarlo. Presta atención a las actividades que busca por sí mismo, los juguetes que elige con mayor frecuencia, las personas con las que disfruta compartir, los alimentos que prefiere o aquello que suele pedir cuando tiene la oportunidad de escoger.
También podemos ofrecerle diferentes opciones y permitirle elegir. Por ejemplo: “¿Prefieres jugar afuera o dibujar?” o “¿Quieres jugar con los bloques o con los carritos?” Sus elecciones pueden darnos pistas sobre lo que tiene mayor valor para él en ese momento.Mas adelante dejo algunos ejemplos de motivadores mas comunes.
Los motivadores pueden ayudarnos a despertar el interés de nuestros hijos y animarlos a participar en actividades que quizás por sí solas no les resulten tan atractivas. También pueden ser útiles cuando estamos enseñando una nueva habilidad, creando un hábito o ayudándolos a cumplir con pequeñas responsabilidades.
Por ejemplo, si a un niño le encanta jugar en el patio, podemos decirle: “Cuando terminemos de recoger los juguetes, podemos salir a jugar.” De esta manera, algo que disfruta puede motivarlo a completar primero una actividad que quizás le guste menos.
No. Cada niño es diferente y tiene sus propios gustos, intereses y preferencias, es algo individual en cada persona. Algo que puede ser muy motivador para un niño, como jugar afuera, recibir un abrazo o escoger una película, puede no tener el mismo valor para otro.
Incluso en un mismo niño, lo que lo motiva puede cambiar según el momento, la actividad o con el paso del tiempo. Por eso, es importante observarlo, conocer sus intereses y ofrecerle diferentes opciones.
Y de aquí nace otra pregunta que veremos más adelante: ¿Qué hago si ese “motivador” que antes funcionaba, dejó de motivar?
Cada niño es diferente, por eso lo que resulta motivador para uno puede no serlo para otro. Algunos ejemplos pueden ser:
Actividades: jugar afuera, montar bicicleta, ir al parque, dibujar, bailar o jugar un videojuego.
Objetos: juguetes favoritos, carritos, muñecos, libros, pegatinas o materiales para crear.
Sociales: recibir elogios, un abrazo, chocar los cinco, jugar con mamá o papá o recibir atención especial.
Alimentos: una merienda o alimento que disfrute, cuando sea apropiado.
Privilegios: escoger la película, elegir el juego, decidir qué música escuchar o tener unos minutos adicionales de una actividad favorita.
Si desea una guia personalizada de motivadores y un check list como estos, no dude en contactarme atraves de nuestro Boton de Whatsapp mas abajo anclado.
Un motivador puede ser especialmente útil cuando queremos ayudar a nuestro hijo a comenzar una actividad, aprender algo nuevo, practicar una habilidad o realizar una tarea que todavía le resulta difícil o poco atractiva.
Lo ideal es que el niño sepa de antemano qué puede obtener o disfrutar después de realizar lo esperado. Por ejemplo: “Primero guardamos los juguetes y después salimos al patio.” Así, puede entender claramente qué tiene que hacer y qué podrá disfrutar después.
Pensemos nuevamente en nuestro ejemplo del trabajo. Antes de comenzar a trabajar, sabemos que nuestro esfuerzo tendrá un resultado que es importante para nosotros: recibir un salario. Tener esto claro desde el principio nos da una razón para cumplir con nuestras responsabilidades, incluso cuando no siempre tenemos ganas de hacerlo.
Con nuestros hijos podemos aplicar una idea parecida. Cuando ellos saben de antemano qué se espera de ellos y qué podrán obtener o disfrutar después, el motivador puede tener mayor sentido. Por ejemplo: “Primero recogemos los juguetes y después salimos a jugar al patio.” De esta manera, el niño puede relacionar su esfuerzo con algo que para él tiene valor y le gusta. 🌱
¿Cuál es el objetivo principal de conocer y utilizar los motivadores?
El objetivo principal es descubrir qué tiene valor para nuestro hijo y utilizarlo como apoyo para despertar su interés y disposición a aprender, participar o esforzarse, especialmente en aquellas tareas o aprendizajes que generalmente no le agradan o que por sí solas no lo motivan.
Es precisamente en esos momentos cuando podemos crear una expectativa motivadora utilizando algo que sabemos que le gusta o disfruta. De esta manera, una actividad que inicialmente puede resultarle poco interesante adquiere una razón para intentarla o completarla, porque sabe que después podrá acceder a algo que tiene valor para él.
Por ejemplo: “Primero terminamos la tarea y después puedes jugar afuera.” La tarea quizás no sea motivadora por sí sola, pero saber que después podrá realizar una actividad que disfruta puede darle una razón para esforzarse y completarla.
¿Tengo que ofrecer siempre un motivador para lograr que mi hijo haga lo esperado?
No. El motivador es una herramienta que podemos utilizar cuando nuestro hijo necesita ese impulso adicional, especialmente cuando está aprendiendo algo nuevo o cuando tiene que realizar una actividad que no le agrada o no le resulta motivadora por sí sola.
Al principio quizás necesitemos utilizarlo con mayor frecuencia, pero la idea no es que nuestro hijo dependa siempre de recibir algo para hacer lo esperado. A medida que aprende, practica y se vuelve más independiente, podemos ir disminuyendo poco a poco el uso de ese motivadorde manera casi imperceptible.
Pensemos nuevamente en nosotros como adultos. No todas las cosas que hacemos durante el día nos gustan o nos ofrecen algo inmediatamente a cambio. Muchas las hacemos porque hemos aprendido que forman parte de nuestras responsabilidades y de lo que necesitamos hacer para alcanzar nuestras metas.
Con nuestros hijos buscamos llegar poco a poco a algo parecido: primero podemos ayudarlos a encontrar una razón que los motive y, con el tiempo, enseñarles que también existen responsabilidades que debemos cumplir aunque no siempre tengamos ganas de hacerlas. 🌱
¿Qué hago si algo que antes lo motivaba ya no funciona?
Esto suele pasar y con mucha frecuencia. Los gustos e intereses de nuestros hijos pueden cambiar con el tiempo, e incluso en dias, algo que les encanta puede dejar de ser tan interesante cuando lo tienen disponible con mucha frecuencia.
Por eso, les recomiendo que si el motivador de su hijo es, por ejemplo, un juguete o ver la tableta durante 10 minutos, una vez que esos 10 minutos hayan terminado, podemos dirigirlo hacia otra actividad y, de manera discreta, guardar la tableta.
¿Por qué? Pensemos qué pasaría si el niño cumple con su tarea, recibe sus 10 minutos de tableta, pero después continúa durante horas viendo YouTube o jugando con ella. Probablemente llegará un momento en que su deseo de utilizar la tableta quede completamente satisfecho. Entonces, mañana o quizás pasado mañana, será mucho más difícil que esa misma tableta tenga el mismo valor para motivarlo.
Pensemos en un ejemplo muy sencillo: A Ud le encanta el chocolate, pero lleva todo el día comiendo chocolate. ¿Trabajaría mañana por recibir un chocolate? Probablemente no tendría el mismo valor para ti, porque ya has tenido suficiente.
Con nuestros hijos sucede algo parecido. Cuando tienen acceso constantemente a algo que les gusta, pueden llegar a satisfacer ese deseo y perder temporalmente el interés. Por eso, aquello que hoy los motiva puede no motivarlos de la misma manera mañana.Esto también nos ayuda a entender por qué nuestros hijos pueden cambiar una y otra vez de motivador.
Si un motivador deja de funcionar, no significa que la estrategia ya no sirve, sino que quizás es momento de buscar algo diferente. Podemos volver a observar qué está disfrutando nuestro hijo, qué busca con mayor frecuencia, qué actividades prefiere o simplemente ofrecerle varias opciones y dejarlo elegir.
Por ejemplo, si antes jugar con la tableta lo motivaba a terminar una tarea y ahora ya no muestra el mismo interés, podemos preguntarle: “Cuando terminemos, ¿prefieres jugar con la tableta o jugar fuera?”
También es conveniente tener más de un motivador e ir variándolos según sus intereses. Lo importante es mantenernos atentos a esos cambios y recordar que lo que hoy tiene mucho valor para nuestro hijo, mañana puede ser diferente. 🌱
Lo ideal es presentar el motivador antes de comenzar la actividad, pero permitir que el niño lo disfrute después de realizar lo esperado. Incluso puede hasta ponerlo delante de su vista así tendra la certeza que en cuanto complete su tarea va a obtenerlo.De esta manera, desde el principio sabe qué puede obtener y qué necesita hacer para conseguirlo.
Por ejemplo, podemos decirle: “Primero recogemos los juguetes y después tienes 10 minutos de tableta.” El niño sabe desde antes que la tableta estará disponible, pero podrá disfrutarla una vez que haya terminado lo que se le pidió. Cabe destacar que esta tecnica es muy usada y efectiva en niños con necesidades especiales como (TEA no verbales , si este es su caso y necesitas de esta herramienta, te invito a que me contactes atraves del whatsapp o email para porporcionarte la ayuda y el manual fisico de primero luego)
Pensemos nuevamente en nuestro ejemplo del trabajo. Antes de comenzar a trabajar sabemos que recibiremos un salario, y precisamente esa expectativa puede ser una de las razones que nos motive a levantarnos e ir a trabajar. Sin embargo, no recibimos el salario antes de realizar nuestro trabajo; primero cumplimos con nuestras responsabilidades y después recibimos aquello que esperábamos.
Con nuestros hijos sucede algo parecido: primero creamos esa expectativa motivadora, luego le damos la oportunidad de realizar lo esperado y después le permitimos disfrutar de aquello que lo motivó. Así el niño comienza a comprender una idea muy importante: primero cumplimos con lo que corresponde y después podemos disfrutar de aquello que queremos. 🌱
¿Cómo puedo utilizar elogios, atención y tiempo juntos como motivadores?
Elogios: reconoce de forma específica lo que hizo. En vez de solo decir “¡Muy bien!”, puedes decir: “¡Me encanta cómo guardaste tus juguetes cuando te lo pedí!”
Atención: dale unos minutos de atención completa después de un esfuerzo o logro. Puede ser escucharlo, mirar lo que hizo, celebrar con él o dejar que te enseñe algo que le gusta.
Tiempo juntos: convierte una actividad especial contigo en algo que pueda esperar con ilusión: “Cuando terminemos de recoger, tenemos 10 minutos para jugar juntos a lo que tú elijas.”
¿Usar motivadores puede hacer que mi hijo dependa de premios?
No necesariamente. Usar motivadores no significa que tu hijo dependerá siempre de premios. La clave está en cómo se utilizan.
Al principio, un motivador puede ayudar a que una actividad nueva, difícil o poco preferida resulte más atractiva. A medida que tu hijo adquiere confianza y la actividad se vuelve parte de su rutina, puedes reducir poco a poco los motivadores externos y dar más importancia a los elogios, el reconocimiento, el tiempo juntos y a la satisfacción de lograr algo por sí mismo.
🌱 El objetivo no es premiar todo para siempre, sino acompañar a tu hijo mientras desarrolla nuevas habilidades y, gradualmente, necesita menos apoyo para realizarlas.
Por ejemplo, si al principio recibe 10 minutos de una actividad favorita después de completar su rutina de la mañana, con el tiempo puedes reservarla para algunos días o logros especiales y mantener un simple: “¡Lo hiciste! Estoy muy orgullosa de tu esfuerzo.”
La diferencia principal está en cuándo y cómo se presenta lo que el niño puede obtener.
Igual al eljemplo del trabajo anterior, sabemos que al cumplir con nuestras responsabilidades recibiremos un salario. Eso no es un soborno, sino una expectativa clara que nos motiva a cumplir con nuestros compromisos. Con nuestros hijos puede suceder algo similar. Podemos establecer de antemano qué esperamos de ellos y qué podrán disfrutar después. La idea no es negociar cada comportamiento, sino ayudarlos a comprender que sus esfuerzos y responsabilidades también pueden traer resultados positivos.
¿Cómo podemos ir reduciendo los motivadores poco a poco?
Los motivadores pueden reducirse gradualmente a medida que el niño desarrolla mayor independencia. No es necesario eliminarlos de un día para otro, principalmente porque se desea aprender alguna habilidad y eso necesita tiempo. Pero existen diferentes maneras efectivas de lograr una reducción gradual del apoyo o desvanecimiento del mismo, por ejemplo, aumentando poco a poco el tiempo o las actividades antes de recibir el motivador y reemplazándolo progresivamente por elogios, atención o reconocimiento....La clave perfecta es hacerlo poco a poco, respetando el ritmo y las necesidades de cada niño.